domingo, 5 de junio de 2016

Barranco de los Lobos-Crestón del Cantal-Barranco de la Higuera


Barranco de los Lobos
Interesante ruta por la parte sur del Carche realizada el día 4 de junio explorando por primera vez el Barranco de los Lobos en el que terminan los Cocones del Carche.
Hemos empezado la ruta en La Alberquilla y hemos atravesado esta bonita pedanía de Jumilla para dirigirnos al norte buscando las laderas sur del Carche. Hemos subido por el camino que pasa entre la Loma de la Atalaya y la Loma de las Areniscas y hemos seguido el camino principal hasta que nos hemos girado a la izquierda para ir buscando el cauce seco del Barranco de los Lobos.
Otro aspecto de la espesura del Barranco de los Lobos
Se trata de un barranco largo y poco accesible debido a la abundancia de vegetación y de restos de maderas de pinos muertos. A nuestro gusto, no es tan bonito como los barrancos del Zurrior o de la Higuera que están entre los otros Cocones. Una vez que hemos pasado su angostura, se va abriendo cada vez más hasta llegar a la pista a la izquierda del Collado de las Cabras.

Hemos seguido subiendo por el barranco una vez cruzada la pista hasta su inicio y hemos continuado subiendo a la  Loma de Maza. Después hemos seguido por la Loma de la Replana (máxima altitud: 1089 msnm), haciendo la Cresta del Cantal hasta donde la senda cruza a la vertiente sur. Alcanzamos la pista y la subimos hasta el barranco de la Higuera que lo hemos bajado y girado a la izquierda por la senda que queda justo en los límites del monte. Hemos cruzado el final del Barranco del Zurrior y seguido hasta el Cuco de la Alberquilla y de nuevo al punto de inicio.
13,5 km que hemos realizado en cuatro horas.
Pino en un lugar imposible

el Barranco de los Lobos se va abriendo

Barranco de la Higuera

Otra vista del Barranco de la Higuera

Cuco de la Alberquilla

Cuco de la Alberquilla


Bonito ejemplar de encina cerca de la Alberquilla

Cantueso en todo su explendor

lunes, 30 de mayo de 2016

Los 6000 escalones. Barranco del Infierno

Día 29 de mayo de 2016. El Grupo Hinneni ha llevado a cabo en este día una interesante ruta: la comúnmente llamada “Catedral del senderismo” o ruta de los 6000 escalones. Es una ruta que todo senderista debería de hacer por lo menos una vez en su trayectoria senderista, para,  a parte de conocer sus fuerzas y posibilidades, contemplar estos paisajes espectaculares y estos barrancos sin fondo, especialmente el del Barranco del Infierno o Barranc de L´Infern.
Vall de Laguart es un municipio alicantino de la comarca de la Marina Alta de cerca de 900  habitantes formado por los núcleos de Fleix, Benimaurell, Fontilles  y Campell.
Situado a una media de 500 metros de altitud se eleva entre dos sierras que conforman este hermoso valle. A un lado el Barranco del Infierno, maravilla natural, formada por el río Girona, que separa la Sierra de la Carrasca o de Ebo (de 1.000 msnm) de la Sierra del Migdia y atraviesa todo el valle hasta llegar al embalse de Isbert (embalse que en realidad no existe ni funciona). Al otro lado, como un auténtico caballo dormido, la Sierra del Cavall Verd o Sierra del Penyó (de 800 msnm de altitud) con multitud de fuentes y manantiales.
Estos escalones proceden de la época morisca, cuando estas gentes poblaban estos inhóspitos lugares tratando de sacar a estas empinadas vertientes un resquicio de tierra para abancalarlas mediante  terrazas y colocar un olivo, un almendro…  Felipe III, hijo de Felipe II, firmó el famoso decreto de expulsión de los moriscos escuchando los reclamos de los cristianos sobre los abusos, sacrilegios e indisciplina de los moriscos. Hay que recordar que su abuelo Carlos I obligo a estas gentes a bautizarse para no ser expulsados. Muchos de ellos para no salir de estas tierras y perder sus bienes, se vieron obligados a ello, lo cual provocó nuevos disturbios.
Vall de Laguar fue último reducto de la sublevación de los moriscos valencianos. En noviembre de 1609, ante su debilidad se rindieron y fueron expulsados definitivamente y conducidos al norte de África. El 14 de junio de 1611, Vall de Laguar era repoblado mediante escritura de nueva repoblación, por agricultores procedentes de la isla de Mallorca, descendientes de los antiguos repobladores catalanes de las islas.
Bonita calle de Benimaurell
En esta página web podéis ver la interesante historia de estos remotos escalones:
La descripción de la ruta no la hago, ya que hay numerosas páginas web en las que se explica el recorrido de 13 kilómetros con todo lujo de detalles. Decir que nosotros la hemos empezado en Fleix. Este enlace tiene una descripción de nuestro recorrido:
Como se describe en la página, la hemos empezado en Fleix, y hemos tardado 5 horas en llevarla a cabo, hemos salvado un desnivel de 971 metros y efectivamente nos han salido los 13 kilómetros que en ella se indican.
Ruta subida a wikiloc.
Panorámica de Campell desde el restaurante Cavall Verd. En el monte de detras se aprecia la muralla de Fon tilles
Hemos terminado la ruta en Fleix, en el lugar del inicio y hemos comido en el restaurante Cavall Verd. Desde el mirador del restaurante se ve perfectamente enfrente una larga muralla que se eleva igual que el monte y se adapta a su relieve. ¿Una muralla medieval? ¿Se construyó para separar pueblos rivales? Nada más lejos de la realidad. Se trata de la muralla que rodea a la última leprosería de nuestros tiempos, la de Fontilles. En el interior de esta muralla hay una auténtica ciudad donde destaca el Sanatorio San Francisco de Borja, fundado en 1909.
El Sanatorio abarca unas 70 hectáreas de parajes de gran belleza, espacios mágicos, rincones de paz y tranquilidad, donde la naturaleza se muestra generosa con el residente.

Esto no son cerezas, aunque también están buenas
Desde el punto de vista del programa, la leprosería responde al concepto de una ciudad cerrada, autosuficiente, con la práctica totalidad de los servicios; así, dentro del espacio delimitado por la muralla que la circunda, se abre una ciudad con sus huertas que trata de satisfacer las necesidades de una población peculiar, disponiendo de iglesia, teatro, imprenta, talleres, clínica, cárcel, etc. todo ello disperso entre un entramado de espacios libres.
Esto si que son cerezas, y estaban riquísimas.

lunes, 18 de abril de 2016

Mugrón-Castellar de Meca


El Mugrón por la umbría. Al fondo, la cima
Día 17 de abril de 2016. El grupo Hinneni se ha desplazado hoy a tierras manchega y valencianas para realizar esta interesantísima ruta por el imponente Mugrón.
La ruta la hemos empezado   por la umbría, es decir, por la parte que da a Alpera, municipio albacetense a unos 20 kilómetros de Almansa. Desde Alpera debemos buscar las indicaciones de “poblado ibérico”, primero por una carretera provincial, y después, justo en un bancal de paulonias, por pista y caminos que nos llevan al aparcamiento.

El aparcamiento se encuentra a los pies del poblado ibérico de Castellar de Meca, pero primero hay que hacer un recorrido por la sierra para conocer sus interesantes rincones, y un agradable paisaje, junto a las impresionantes vistas del valle de Ayora una vez que se sube a la cresta de la sierra.
La ruta tiene comienzo en el aparcamiento, de aquí, en dirección sur,  iremos bordeando el Puntal de Mediodía buscando la casa del Heredero. Cuidado porque vamos por fincas privadas  por las que no podemos pasar. De hecho, para evitar pasar por delante de la casa, se recomienda ir por el pie del monte. Además la visita a estos lugares privados solamente está autorizada los domingos. Nos vamos adentrando en el interior de la sierra camino del Rincón de San Pascual, lugar misterioso  parecido al que todos conocemos, el monte Arabí.

El Rincón de San Pascual
Una vez se vislumbra el arco, nos dirigimos, primero a los pies del paredón que tenemos a nuestra izquierda, en el cual vamos a ver la Cueva de San Pascual. Esta cueva que serviría de cobijo  a los habitantes de estos lugares, también está relacionada con los rituales que se realizarían en este sitio tan misterioso. En el acceso tiene hasta unos escalones labrados en la época. Se trata de una gran oquedad, ennegrecida por el humo de infinidad de fogatas, y con un pequeño manantial que vierte sus aguas en una poceta excavada para su retención.
Desde la cueva, bajamos al Arco de San Pascual, que tenemos justo enfrente. Según la información proporcionada por nuestro guía, Juan Antonio, el Rincón de San Pascual está situado a 980 msnm. Está cerrado por varios cordales rocosos  que se desprenden de la gran espina dorsal pétrea del Mugrón. En los cerros que los rodean se abren bocas  de varias cuevas y abrigos que seguro que estuvieron habitadas en época prehistórica, y que posteriormente, con el paso de los siglos, se establecieron en la meseta en la que se encuentra Meca.

“En el centro de este pequeño valle se alza el fantástico mogote rocoso conocido como Arco de San Pascual, fabuloso dolmen natural cárstico  con figura de quimérico animal antediluviano –dinosaurio o galápago- que hubiese quedado allí petrificado, no ahogado o congelado por algún brusco  cambio climatológico, sino por el encantamiento de alguno de los brujos que adornaban con dibujos las cuevas y abrigos del contorno.
Entre las patas del fantástico ser, grabados en la roca viva del basamento natural, pueden verse unos petroglifos antropomorfos masculinos y femeninos, pocetas, canalillos en torno a una poza mayor, dispuestos de tal forma que cualquier líquido derramado en ellos vertía en la poza mayor”...  “estos grabados quizá se utilizaban  para ritos de matrimonio  y fecundación humanos para proporcionar la procreación y la abundancia de vida en las personas y la naturaleza” (José Soler Carnicer: “El mágico arco de san Pascual en Ayora”).
Dejamos atrás el Rincón de San Pascual, por cierto, tiene este nombre en honor a San Pascual Bailón que anduvo predicando por estos lares  y que según se cuenta, gustaba de venir a este rincón a practicar la oración en completa comunión con la naturaleza. Nos dirigimos por el barranco frente al arco de la derecha. La senda nos lleva con poco esfuerzo hasta la cresta del Mugrón en el que damos vistas a un amplio valle con ricas tierras de cultivos de cereales y vid. Al fondo, Almansa y enfrente la Sierra de Almansa. Tomamos dirección norte, a la izquierda según hemos subido y vamos contemplando las hermosas vistas desde esta posición privilegiada, teniendo a nuestra derecha una gran pared inexpugnable. 

En una de estas asomadas vemos “El ojo de la Cresta”, otro capricho de la erosión que ha horadado la roca caliza. Giramos hacia el oeste conforma hace un ángulo recto la cresta. Poco más adelante vemos en el llano la aldea de San Benito. Justo toda la hondonada se convierte en ocasiones en una gran laguna, que en estos momentos está seca y su fondo es ocupado por cultivos. “Se trata de una laguna de carácter ahora temporal, pero que tiempo ha, fue permanente. A principios del siglo XIX fue cuando se desaguó mediante un sistema de canalización, pues el agua estancada era un foco de paludismo, o al menos eso refieren  algunos estudios consultados. Aunque por otra parte confería a la zona una riqueza faunística propia, imaginaos un pequeño espacio de tierra fértil que contrastaba con el secano colindante y donde las aves migratorias encontraban reposo y avituallamiento en su largo camino” (www.enunlugardelvalle.com).
Observamos la amplia meseta que hay en esta cima llena de matorral y nos dirigimos ya hacia Castellar de Meca que enseguida se vislumbra entre Alpera y el Mugrón.
Debemos ir atentos, ya que debemos bajar por unas señales de recorrido local para colocarnos a la misma altura que el poblado y acceder al mismo por un estrecho istmo que comunica el Mugrón con Meca. Esta zona es muy especial por su vegetación entre la que llama la atención la gran abundancia de sabina (el bosque más abundante de la Comunidad Valenciana), hiedra y otras plantas que tienen su especial microclima a los pies de este cantil.

Castellar de Meca es uno de los yacimientos arqueológicos con emplazamiento más espectacular, aupado en una meseta rodeada de paredes verticales, con muy escasos y estrechos accesos, entre los que se encuentra el camino hondo, horadado en la roca caliza. Meca nos muestra multitud de silos y depósitos, alineamientos de viviendas, restos cerámicos, murallas, fuentes y aljibes, escaleras, refugios, abrigos y arabescos que son testigo de quienes la habitaron durante siglos. Entre los aljibes, vemos el del Trinquete, de dimensiones parecidas al del campo de este juego valenciano. El camino hondo es espectacular, especialmente la curva excavada en la roca con una considerable altura y de una anchura de unos dos metros.
Salimos del poblado por su parte norte, la parte en la que esta la escalinata, pero antes visitamos la Cueva del Rey Moro, un gran abrigo con vistas al norte. Rodeamos el monte en el que se asienta el poblado a media altura para llegar de nuevo al punto de partida.

Podemos ver una ruta muy parecida o idéntica:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3931585

En resumen, casi 10 Km. y 4 horas y media de excursión relajada y entretenida.
Recorrido aproximado, parte norte del Mugrón.

martes, 8 de marzo de 2016

SIERRA DE BERNIA


Sierra de Bernia desde el punto de inicio (Casas de Bernia)
El día 6 de marzo, el grupo Hinneni y unos amigos cartageneros hemos realizado una ruta sobresaliente en la Sierra de Bernia. Para mí ha sido una de las más espectaculares de las que he realizado por los paisajes, las vistas y las características de la ruta.
Fuente de Bernia
La Sierra de Bernia divide las comarcas de la Marina Baixa y la Marina Alta. Perpendicular a la costa, su forma de gran cresta está alineada de suroeste a noreste  a lo largo de unos 11 km, terminando en el barranco del Mascarat. La máxima altura es de 1.126 m.  
Junto a la Fuente de Bernia
Hemos empezado la caminata en Las Casas de Bernia, un paraje perteneciente al municipio de Jalón, al final de un largo paraje con abundantes casas de campo entre terrazas  llamado Pinos, y a los pies de los imponentes farallones de esta sierra. La inclinación de la pendiente es muy elevada. Este paisaje abancalado, reducto de nuestros mayores, tiene su origen en la época de los moriscos. Cuando estos fueron expulsados en el siglo XVII (1609), estos terrenos y este aprovechamiento de la montaña fueron abandonados, hasta que en el siglo XVIII fue repoblado nuevamente, y sus terrazas (bancales) se volvieron a cultivar para mantener a una población cada vez más abundante. El cultivo predominante en estos bancales era la vid, hasta que a finales del siglo XIX desapareció por efecto de la filoxera. A partir de entonces empieza un nuevo periodo de abandono de estas tierras tan duras.
Hemos tomado dirección “Forat”, (agujero), es decir, hacia la costa por un camino bien conservado nada más pasar el restaurante. Cuando se llega a la Fuente de Bernia, junto a una gran hiedra, subimos las escaleras que hay a su izquierda y la senda se va empinando cada vez más hasta llevarnos al Forat, al pie de una gran pared, y sí, no hay más remedio que atravesar a gatas este agujero. La senda está salpicada de zarzas y otras especies espinosas y de mal toque. Las vistas son impresionantes  y el desnivel que dejamos tras de nosotros, muy pronunciado.
Atravesado el agujero damos vistas al otro lado de la sierra, la ladera sur,  desde donde podemos apreciar toda la Marina Baja, toda su costa, sus ciudades y las montañas que nos rodean. Desde aquí contemplamos el Puig Campana desde otra perspectiva desconocida para mí hasta ahora.

Continuamos la senda hacia la derecha de la salida de “agujero” camino de las pinturas rupestres de la Ermita del Vicario y el Fort  entre numerosos palmitos, vegetación espinosa y numerosas pedrizas. Me llama la atención una bonita encina en medio de una de estas pedrizas. No en vano la flora de la zona que podemos apreciar durante  el recorrido va desde árboles propios de climas fríos (arces, tejos), hasta los más representativos del bosque mediterráneo (encinas), pasando por especies subtropicales (palmito).

También es de interés la roca caliza, sus formaciones verticales, los runares o pedregales en los que se descompone la sierra.
Salida del Forat a la vertiente sur
Una vez en el Fort (fuerte) nos dirigimos hacia la cima por una empinada senda, primero entre piedra suelta y después por una agreste cresta, a la vez que complicada, sobre todo con viento, que nos lleva a la cima. Las vistas desde la cima son espectaculares, apreciándose perfectamente las Islas Baleares en la lejanía del mar. Más cerca, en la costa se ve el Peñón de Ifach en Calpe, que parce ser que es donde termina la sierra vista desde este punto. Si miramos hacia el norte se percibe perfectamente el Cabo de la Nao, parte más oriental de esta zona de la costa y que delimita hacia el norte el Golfo de Valencia. Hacia el sur vemos la Sierra Helada de Benidorm, la Isla de Benidorm, el Puig Campana, Aitana…
Vistas de la Marina Baja desde la salida sur del Forat
Alrededor del punto geodésico se aprecia los restos de una pequeña torre de guarnición, que según cuentan las crónicas Jaime I, en 1250 encargo su custodia a un tal Pedro Blasch.
Encina entre runares
La vuelta hasta el Fort se hace por el mismo sitio y debemos extremar la precaución por el terreno tan abrupto y el fuerte viento que sopla.
Llegamos de nuevo a las ruinas del Fort. Felipe II ordenó construirlo en el año 1562 para defenderse de las acometidas en la costa por los berberiscos y de paso aplacar las posibles revueltas de los moriscos de la zona. Más tarde tras la expulsión de los moriscos quedó en desuso. Entre las partes del Fuerte de Bernia que encontramos en pie son las bóvedas y los torreones lo que más llaman nuestra atención. También han resistido el paso del tiempo parte de las murallas y los fosos. El encanto del lugar junto con las vistas impresionantes de la costa nos pide hacer un descanso para recuperarnos y poder grabar las imágenes en nuestra cabeza,  en los móviles y en las cámaras.
Seguimos la ruta para rodear la sierra, alejándonos del Fort hasta un cercano collado que da vistas a un impresionante barranco (819 msnm) encajonado entre el Planiol, el Morro de l´Aspre  (Morro del Áspero) y la Sierra de Bernia. Al fondo del barranco se aprecia el valle seco del río Algar. En el collado, tomamos la senda que se dirige en muy suave bajada, hacia la derecha que nos lleva a otro collado donde la senda se convierte en camino ya en la umbría (Coll de Jalón) y buscando el punto de inicio en el Caserío de Bernia.
Ruinas del Fort
Cresta que hay que subir para llegar a la madama desde el Fort
Trepadas por la cresta
Allí arriba esta la madama (punto geodésico)
Desde la madama mirando hacia el mar. El último, Peñón de Ifach
Cartageneros y jumillanos en la cima
Jumillanos y cartageneros en la cima
Profundo barranco (¿Mascarat?)
Viñedos cerca de las Casas de Bernia
 
Ruta como he dicho ya, espectacular, para repetir por lo menos una vez al año, en la que se perdona la distancia a nuestro pueblo y el madrugón que hay que darnos. Más de 5 horas de duración, y 11,7 kilómetros de distancia con un desnivel de 840 metros.

ENLACE DE LA RUTA EN WIKILOC

 

miércoles, 6 de enero de 2016

RÍO CHÍCAMO

Garganta del Cagel (también he visto escrito Cajer)
Día 4 de enero de 2016. He vuelto una vez más a este rincón especial de nuestra región en el que se aprecia el contraste de tierras secas, casi desérticas con una corriente de agua continua, aunque no muy abundante encajada en un barranco margoso de tierras  malas  “bad lands” y en su curso alto  sobre materiales conglomeralíticos tortonienses, sobre los que el río ha excavado un profundo y llamativo desfiladero: la garganta del Cagel.
 
Charca cerca de su nacimiento
En este mismo blog hay otra entrada de este lugar realizada en 2007, catalogado  como LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) por sus singularidades geológicas, hidrográficas, culturales, faunísticas...
 
Antigua lavadora
Se accede al lugar desde la pedanía de Macisvenda (Abanilla) hasta una cantera en el margen derecho del rio y cerca de su nacimiento. Desde aquí hay que subir un poco para ver las charcas que se forman en su nacimiento en los que con un poco de suerte se pueden ver los fartet, pequeños peces en peligro de extinción que se encuentran en estos humedales.
 
Contraste entre las palmeras y los tarays
Después, retrocedemos y seguimos el curso del rio hasta donde nos permita el tiempo del que disponemos. En mi caso he llegado 7 kilómetros agua abajo, un bonito pinar salpicado con esbeltas palmeras frente a una cueva abandonada y dónde el rio se encauza ya. Después de almorzar he vuelto aguas arriba hasta el inicio de la ruta.


Comentar que no es la época apropiada para pasar por la garganta del Cagel, ya que hay que meternos al agua en un tramo de unos 30 metros, además de la dificultad del tramo. Es más apropiado hacer la ruta en meses más cálidos en los que se agradezca el contacto continuado del agua.


Esta garganta es la parte más espectacular de la ruta. Se trata de una vasta formación conglomerítica que está espectacularmente seccionado por el rio, originando un estrecho desfiladero, de menos de dos metros de anchura y alturas próximas a los cuarenta metros  en algunos tramos. Todo ello salpicado de un cauce siempre con agua y con remansos o pequeñas pozas.
El Cagel
 Es incuestionable el interés geomorfológico de este estrechamiento que se ve complementado por otros muchos aspectos de interés geológico. Se aprecian diferentes depósitos originados por las sucesivas tormentas de hace millones de años.
Se pueden apreciar también fallas que algunas de ellas han sido aprovechadas por el Chícamo para excavar su cauce y son las responsables de que gire bruscamente, formando curvas de casi 90 grados.
 
Salida del Cagel
Según se indica en el trabajo “Lugar de Importancia Comunitaria: Río Chícamo” publicado por la Consejería de Agricultura y Agua de la Región de Murcia, el Río Chícamo pertenece a la unidad hidrogeológica de Quibas, recibiendo sus aguas del acuífero del mismo nombre.

La formación acuífera principal en la unidad son las calizas arrecifales del eoceno medio.
 
Bonito algarrobo
Este acuífero se encuentra sobreexplotado y salinizado en todo su conjunto, según datos del IGME. Esta sobreexplotación ha conllevado la compartimentalización del acuífero en varios subsistemas independientes, siendo únicamente uno de ellos el que nutre el manantial del Chícamo.


La separación del subsistema del Chícamo del resto del acuífero se produjo definitivamente en 1981. Desde entonces, el caudal del manantial del Chícamo se estabilizó y se ha mantenido hasta la actualidad, debido a que en su subsistema no existe explotación por sondeos y a que, por la compartimentalización, no se ve influenciado por el uso intensivo que se sigue realizando en el resto del acuífero de Quibas.


El acuífero del que se nutre el Río Chícamo se encuentra incluido en el “Catálogo de acuíferos con problemas de sobreexplotación o salinización” del IGME. El IGME clasifica las aguas de esta unidad como “no aptas” para abastecimiento, y de “mediocres a malas” para riego.

¿Qué son los bad-lands?
 
esto es una pared de bad-lands
Se trata de un término anglosajón que se traduce como “tierras malas”, aunque también se habla de paisaje lunar, en referencia a aquellos terrenos donde la ausencia de vegetación y la importante erosión han contribuido a la formación de profundas cárcavas. Afecta a las pendientes de rocas blandas (arcillas, margas, yesos) en un clima subdesértico como resultado, en general, de la destrucción antrópica de la cobertura vegetal.
 
Y esto también
Los bad-lands adquieren gran desarrollo en determinadas área de la vertiente mediterránea española, y especialmente en el sureste  peninsular: área de Tabernas, Cuenca de Vera y, en la Región de Murcia, en la Cuenca de Mula y Cuenca de Abanilla-Fortuna, dando el carácter deleznable de su litología, la rápida concentración de la escorrentía superficial cuando sobrevienen las lluvias torrenciales y la adopción de usos del suelo inapropiados favorecen este tipo de erosión.
 
La Palestina Murciana
En total han sido 14 kilómetros realizados en casi cuatro horas y con escaso desnivel.
Ruta en wikiloc.

Lugar del almuerzo


Más bad-lands