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sábado, 3 de septiembre de 2016

Refugio de Poqueira-Albergue Universitario (Sierra Nevada)


Subiendo por el barranco del río Mulhacén
El segundo día tenemos que volver al punto de inicio de la ruta del día anterior, teniendo como lugar más elevado el collado de las Carhiuelas que se encuentra a 3205 metros y a los pies del Veleta. Partimos de 2500 metros, con lo que el desnivel es considerable pero poco a poco vamos remontando, primero por el valle del río Mulhacén, que cruzamos para cruzar  la ladera que nos conduce al otro barranco, el de Río Seco que como su nombre indica, no lleva ahora ni gota de agua. Hacia el sur vemos el gran barranco de Poquiera formado por la unión de los ríos Mulhacén y Río Seco con la Sierra de Lújar justo enfrente. Tenemos el aliciente de observar varios ejemplares de cabra hispánica, unos solitarios, y otros en grupo que tranquilamente seguían con su camino a pesar de meternos en su territorio.

Cruzando el río Mulhacén
Al llegar a la laguna de Río Seco, hemos almorzado con unas bonitas vistas y hemos llegado a la pista del día anterior. Al pasar la subida al Cerro de los Machos unos pocos hemos cogido la senda de la derecha y Santi nos ha llevado por el Paso de los Guías, un paso volado que nos ha recordado a nuestro paso del cable de la Sierra del Buey pero que yo creo que este acojona más por ser más estrecha la repisa. El paso de los Guías, te ayuda a recortar el recorrido de la pista entre el cerro de los Machos y el collado de la Carihuela, aunque apenas en unos pocos minutos. El paso en cuestión, es una pequeña travesía horizontal en la pared sur-este del Veleta de unos 20-25 mts y está equipado con una cadena quitamiedos.

Una vez en el collado de las  Carhiuelas, hemos empezado el largo descenso a través de pistas y sendas hasta el albergue observando la estación de esquí y sus numerosas pistas, claro está, sin ninguna nieve. Solamente hemos visto un pequeño nevero en estos dos días, precisamente en la solana y cerca del refugio de las Carhiuelas.

En resumen: 14,74 km, durante un tiempo total de 5 horas y 41 minutos.

 
En la laguna de Río Seco
A los pies del Cerro de Los Machos
Delante de la Virgen de las Nieves
Enlace a wikiloc con el track de la ruta de nuestro compañero José Díaz:
En la Puerta
 

viernes, 2 de septiembre de 2016

Veleta-Cerro de los Machos-Mulhacén


Collado y refugio de la Carihuela
Una buena representación del grupo Hinneni de Jumilla hemos realizado durante el fin de semana del 26, 27  y 28 de agosto un par de rutas por Sierra Nevada que nos dejarán huella en nuestro currículo senderista. La primera de ellas es:

Veleta-Cerro de los Machos-Mulhacén:
Como podemos ver son tres tresmiles, entre los cuáles se encuentra la máxima altitud de la Península Ibérica. Ruta larga y muy dura que una vez realizada te deja un muy buen sabor de boca y la satisfacción de haber conseguido un importante reto.

Hemos empezado la ruta  en el lugar en el que hemos pernoctado, es decir, en el Albergue Universitario de Sierra Nevada, a una altitud de 2.500 msnm.  Siguiendo siempre en dirección sur hacia el Veleta, que a estas horas no veíamos ya que hemos empezado a andar a las 6.30. La senda nos va elevando en metros poco a poco y vamos cruzando en numerosas ocasiones la carretera que sube a las pistas de esquí, considerada la carretera más alta de Europa hasta que fue cerrada al tráfico en 1.999.

Una vez que la claridad del amanecer nos lo permitía, teníamos más claro nuestro primer objetivo de la jornada y que es fácil de descubrir debido a su característica silueta.

En el último tramo, la pendiente de hace más pronunciada y logramos llegar el vértice geodésico sobre las nueve. Descansamos, observamos y vemos en todas direcciones lo que nos ofrece la naturaleza, especialmente en dirección este, la impresionante caída que nos ofrece el Veleta  al fondo, el Corral del Veleta.

Una vez inmortalizado la hazaña, nos disponemos a bajar dirección oeste, por la línea de cumbre hacia el collado de la Carhiuela, donde está el refugio de montaña y donde nos disponemos a almorzar a una altitud de 3.200 metros.

Vistas hacia el sur desde la Carhiuela
A continuación seguimos bajando por la pista y observamos una de las numerosas lagunas que van jalonando la ruta, la laguna de aguas verdes. Nuestros guías, Santi y Roque nos van conduciendo ahora hacia nuestro segundo objetivo de más de 3000 metros, el Cerro de los Machos, (3327 m) llamado así por concentrarse en este lugar los machos de las cabras ibéricas que abundan por estas sierras. Empezamos de nuevo a subir cerca del pie de la pared del Veleta, entre impresionantes pedregales y roca suelta procedente de la erosión de la pared. Una vez llegados a la línea de cumbre del crestón existente entre el Veleta y Los Machos, volvemos a ver el Corral del Veleta y ya con mucha más precisión, la cima del cerro al que nos dirigimos. Lo corona un gran hito de piedras  y estamos entre los dos colosos: el Veleta y el Mulhacén. Las vistas hacia los precipicios de la cara oeste dan miedo por la impresionante altitud.


El pico del Veleta desde el cerro de los Machos
Bajamos del Cerro de los Machos por la línea de cumbre que da a Vasares del Veleta, El Campanario, Hoyos del Veleta... para buscar la bajada a la pista.

Cerro de los Machos
Una vez en la pista, giramos a nuestra izquierda para dirigirnos a nuestro tercer y último objetivo: el Mulhacén. Tenemos la suerte de que no hace un calor excesivo lo que se agradece porque así se nos hace más soportable el esfuerzo.

Mirador hacia el Corral de Valdeinfierno o Carrales del Veleta
Por esta pista vamos observando algunas lagunas a nuestra derecha, y por la izquierda nos asomamos en un par de ocasiones hacia la parte norte: los Corrales del Veleta o Corral de Valdeinfierno, Laguna Larga y Laguna Galbata con unas vistas que acojonan. Pasamos por  una especie de puerta, que precisamente se llama “La Puerta” hacia la vertiente de Río Seco, dejando a nuestra derecha los Crestones de Rio Seco y acercándonos poco a poco hacia el Mulhacén. Pronto dejamos la pista y empezamos a subir hacia el collado Loma Pelá por una senda muy evidente. En el collado volvemos a sorprendernos con una bajada pronunciada y una senda larguísima que nos llevará hasta el refugio de la Caldera, a 3065 msnm, no sin antes ver desde lo alto la Laguna del mismo nombre.

Laguna de Río Seco con el Mulhacén al fondo
Desde el refugio observamos con un poco de temor la impresionante cuesta que nos queda para llegar a la cima. Se trata de la Pala del Mulhacén, que con una senda supermarcada, salva un desnivel de más de 500 metros que con el cansancio que ya llevamos acumulado nos va a hacer bastante difícil la subida.

Laguna de la Caldera
Poco a poco vamos subiendo un metro tras otro y la recompensa es la cima de la península. Hemos conseguido nuestro tercer objetivo.

Ultima subida hacia el Mulhacén
Después de deleitarnos con las vistas, procedemos a bajar, y vamos a comer a otra cima menos concurrida de gente y que podríamos decir que es nuestro cuarto tres mil de la jornada: se trata del Mulhacén II (3362 m). Después de comer y descansar seguimos bajando, ahora hasta los 2500 metros en el que se encuentra nuestro objetivo final, el refugio de Poqueira.

El paisaje es el típico de alta montaña, los árboles brillan por su ausencia y la variedad de plantas es muy pequeña, destacando los musgos. Abundan las especies cespitosas de típico porte almohadillado. La radiación solar es alta, hay fuertes vientos, las temperaturas son extremas y hay una gran sequia estival. 


También una planta con flores amarillas en los lugares más resguardados del viento.

En resumen: 21,44 kilómetros y 11 horas y 11 minutos de ruta en el que se incluyen los descansos y que todos los componentes del grupo, incluida nuestra ejemplar e incansable Juanita, hemos conseguido superar.

En este enlace podréis ver el álbum de las fotos:

https://goo.gl/photos/AdwxcXnKTiXvRcah7

Track de la ruta de nuestro compañero José Díaz:

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14560774

lunes, 21 de junio de 2010

Primer intento de subir el Mulhacén

Hay una leyenda que dice que el rey moro Muley Hacén, uno de los últimos reyes de Granada, cansado y hastiado de su trato con los hombres, dispuso que a su fallecimiento fuese enterrado en el lugar más alto, cercano al cielo y alejado de la civilización: en el pico Mulhacén, y de ahí el nombre de la máxima altura de la península ibérica. No obstante, desde entonces fueron muchas las búsquedas y catas que se han realizado en esta montaña para localizar la tumba del monarca y los tesoros que se suponía podía contener, pero nunca ha sido encontrada.



Seguro que hay mucha información en Internet sobre Sierra Nevada, el Mulhacén y las Alpujarras, escenario de la última ruta que hemos hecho quince miembros del grupo Hinneni los pasados días 12 y 13 de junio. Por eso voy a transcribir lo que de estos sitios he encontrado en un antiguo libro de 1921, escrito por Antonio Blázquez y Delgado-Aguilera. No es actual, pero tiene el encanto de describir una región en un lenguaje bonito y agradable, casi poético. Dice así:

Sierra Nevada: desde lo alto de los picachos de Muley Hacén y Veleta, de más de 3.000 metros de altura (Muley Hacén 3.481, y Veleta 3.470), se domina por el S. el horizonte de una distabncia de cerca de 250 kilómetros, hasta las playas de Marruecos, y por el N. hasta Sierra Morena, a unos 160.
Son innumerables las fuentes y arroyos que se desprenden de la sierra, los cuales, uniéndose a medida que van descendiendo, forman multitud de ríos que serpentean en todas direcciones, pero principalmente hacia el N. y hacia el S., por estar la cordillera paralelamente dirigida al ecuador.
Más cerca, sus empinadas cimas dominan varios pueblos y caseríos, y prados siempre verdes y rodean su cumbre las nieves perpetuas a pesar del apacible clima de la campiña inmediata; en el intermedio se ve la costa del Mediterráneo desde el Estrecho de Gibraltar hasta el Cabo de Gata, y al oeste, los llanos de Estepa y los campos sevillanos.
Al pie mismo de la sierra, aparece Granada, la corte de los últimos reyes moros, con sus palacios de admirable labor y su hermosa vega, y en las entrañas del monte, en los barrancos y hondonadas se forman los llamados corrales, en los que se deposita la nieve que jamás desaparece y alimentando las corrientes de agua pura, fresca y cristalina, que luego discurre por los valles y fertilizan los campos.
Su cresta, en general rectilínea, mide cerca de 70 kilómetros desde el cerro de Montenegro, que ocupa el extremo oriental, hasta los últimos descensos por la parte de Alherdín, ensanchándose hacia occidente.
Ente Muley Hacén y Veleta, que distan escasamente 5 kilómetros, se forma el barranco de Porquera, que recoge las aguas siempre heladas de la laguna de Bacares, situada al fondo de un circo majestuoso: barrancos y precipicios dan lugar al valle del Infierno o Valdeinfierno, y al no menos áspero de Trévelez; la laguna de Bacares tiene acantilados y precipicios de 100 metrosen uno de sus lados.
Arriba, la vegetación no existe; algo más abajo hay prados, con plantes de la región N. de Europa; después de algunos bosques y tierras cultivadas en bancales, pues de otro modo sería imposible, tal es la pendiente de sus laderas. Por el lado del mediodía las zonas de vegetación escalonadas por altitudes hacen que a corta distancia se vean perceptibles los cambios de vegetación, y aun se dice de algún pueblo que teniendo una calle en sentido horizontal varía el cultivo de una a otra acera; lo cierto es que ascendiendo o descendiendo por la sierra pueden estudiarse las floras de distintos climas…

Lagunas:
La laguna de las Yeguas es la mayor de todas y está a 2.890 metros. En los años de nieves abundantes, los témpanos de hielo que flotan en sus orillas la hacen verdaderamente imponente, y parece, a la caída de la tarde, un brazo de mar porque su parte occidental se confunde con el cielo: allí nace el río Dilar cuyas aguas descienden por una serie de cascadas de extraordinaria belleza, pues la nieve y el hielo forman bóveda encima de ellas.
En el lago de Veleta hay una casacada de más de 20 metros; las aguas continuan descendiendo de cascada en casacada, sobre escalones que denominan los bazares de Veleta, por medio de los neveros, que persisten aún en los estíos más cálidos.
La Caldera, uno de los más hermosos y mayores lagos de la sierra, extiende su superficie y sus aguas, de maravillosa transparencia, al pié de una muralla (la Loma Pelada, 3.279 metros), que se eleva enfrente de Muley Hacén sobre el borde occidental del paso de Culo de Perro.
Al otro lado están las siete lagunas que alimentan el río de su nombre, rodeadas de grandes bloques. No es posible subir a Sierra Nevada por la muralla vertical que hay hacia Granada; la otra vertiente presenta acceso más fácil hacia la región alta, pero las crestas de los muros transversales obligan a rodeos penosos. Es preferible seguir la cuerda desde la cual descienden las aguas, por un lado al Mediterráneo, y ppor el otro al Océano..

De nevero en nevero y de roca en roca, siguiendo los canchales, se llega al gigante de la Península, el pico de Muley Hacén, que mide 3.481 metros. Su rival el Veleta (3.470 metros), domina al N. el magnífico corral de su nombre, a donde van los vendedores de nieve a proveerse. Desde aquí la vista se extiende más, distinguiéndose el curso de los ríos y las plantaciones de la vega.

Las Alpujarras:

No puede separarse este territorio de la descripción de Sierra Nevada, puesto que no es más que el descenso de dicha sierra hacia el mediodía. Hay en su territorio 18 villas, 37 lugares y 4 aldeas, que están en un espacio de unos 80 kilómetros de largo de E. a O. y a unos 40 de ancho de N. a S. y ocupan parte de las provincias de Granada y Almería.

Su terreno, muy áspero, y doblado en cerros y sierras, forman las de Gádor y Contraviesa. Solo hay un pequeño valle, el de Andarax, por el cual corren varios ríos; el Grande o de Adra y el Guadalfeo son los más importantes.

Sus plantas están bañadas por un mar templado (el Mediterráneo) y su frente ceñida por blanco cendal (Sierra Nevada); de aquí que se ofrezca como una serie escalonada de zonas botánicas, en la que en corto trecho se ven los productos se las zonas tropicales, de las templadas y de las árticas.

Acequias

En las Alpujarras se emplea un método de irrigación típico y original, y aunque no lleva su benéfico influjo a comarcas de gran extensión, merece citarse. Situada Mecina de Bronvarón en el declive oriental de una loma que teniendo su arranque en Sierra Nevada, se dirige hacia el S., para aprovechar el agua procedente de los deshielos de la sierra, sus habitantes, como lo hacen los de otros pueblos de la provincia, abrieron un canal en los ventisqueros, el cual lleva el agua por la cresta de la loma. Pero las fuentes que aprovecharon no son permanentes, ya que precisamente desaparecen en julio, que es cuando más falta hace el agua para riego. No pudiendo construir grandes depósitos, por lo muy costosos que hubieran sido, utilizaron la circunstancia de estar construida la loma por una pizarra muy porosa en la cual predomina la arcilla, pues observaron que el agua que penetraba en las grietas era absorbida rápidamente. Entonces derivaron del canal que conduce el agua, por la parte superior de la loma, otros canales secundarios que terminan en once hondonadas, donde la arcilla empapándose de agua, la conserva y transmite a las capas inferiores, que descansan sobre un lecho impermeable, por el cual resbalan aflorando después en las laderas del monte. De este modo han logrado que el sudor de la peña haya convertido en vergel el campo antes desnudo y estéril.

Bueno, después de esta larga parrafada, comentar que no pudimos coronar el Mulhacén debido al mal tiempo. Algunos que bajaban decían que había en la cima fuertes ventiscas y nevadas y no se veía nada, por lo que acertadamente Roque y Antonio decidieron que no podíamos seguir. Llegamos a los 3100 metros y solo estábamos a una hora larga de la cima. Esta será la excusa para volver en otra ocasión y llegar a la cima que sería nuestro record para muchos de los que íbamos y especialmente para Juanita, así que ¡otra vez será!