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viernes, 3 de enero de 2014

Barranco de Gebas-Embalse de Algeciras y Rambla de Algeciras

Día dos de enero de 2014. Hemos empezado hoy las rutas del nuevo año por estos paisajes tan raros, a la vez que llamativos pero que suelen ser abundantes por la Región de Murcia, que como bien sabemos, es una de las regiones más secas de Europa.
GEBAS es una pedanía de Alhama de Murcia que dista de la cabeza del municipio 10 kilómetros en dirección a Pliego o Mula desde Alhama y situada en las inmediaciones de la parte este de Sierra Espuña. La población se reparte en varios caseríos diseminados por el territorio y sus habitantes se han dedicado  tradicionalmente a la agricultura, aunque ahora tiene la pedanía una nueva actividad basada en el turismo rural ya que hemos podido ver numerosas casas rurales que contribuye a mantener la población y a adecentar las viviendas.

Sin duda, el paisaje es lo más característico de este núcleo rural con el Barranco de Gebas como principal atractivo, así como la cercanía del embalse de Algeciras. Dicho paisaje está formado por estepas yesosas, margosas y arcillosas de tipo desértico que nos ofrece unas imágenes llamativas y espectaculares formado por cárcavas, cañones y barrancos, llamado popularmente paisaje lunar o bads-land. Estas formaciones son debidas a la acción principalmente del agua, aunque también del viento. ¿Cómo puede pues el agua moldear este paisaje en un lugar en el que apenas llueve? Resulta que las escasas lluvias, a menudo caen en forma torrencial que excava con facilidad zanjas y hondonadas en el terreno blando, sin protección, y crea extrañas formaciones, a menudo muy bellas. La inclinación de las pendientes facilita el trabajo a la erosión ya que incluso la fuerza de la gravedad hace que se vayan escurriendo las laderas incluso sin el efecto del agua.
Al fondo, embalse de Algeciras
Junto a estas formaciones convive en el fondo de los cauces y de las ramblas terrenos amantes de la salinidad (halomorfos) como consecuencia de los procesos de salinización en el fondo de los cauces.

En 1995 fue declarado Espacio Natural Protegido. En dicho año fue también construido el embalse de Algeciras que también forma parte de este espacio protegido y que se incluye en el Plan General de Defensa contra las avenidas de la cuenca del río Segura a la vez que se utiliza como almacenamiento del Trasvase Tajo-Segura. El embalse tiene una capacidad de 44,6 Hm3.

El término BADLANDS (tierras malas) procede de este paisaje característico que predomina en el estado de Dakota del Sur, tal vez traducido del nombre que los indios nativos de aquellos lugares daban a estas tierras: “mako sica”, literalmente “malas tierras”. Se trata de un terreno sedimentario que puede presentar una espectacular gama de colores ya que alterna capas que van del negro azulado oscuro, característico del carbón, al blanco del caolín o el yeso, pasando por el rojo brillante, característico de algunas arcillas. En Gebas predominan los grises y blancos.

En España, además de en nuestra región, se puede encontrar un amplio paisaje de badlands en Andalucía Oriental, rodeando el valle de los ríos Guadix y Fardes, en la Accitania (provincia de Granada). Además, en Almería ocupan un 15%. También en el valle del Ebro (los Monegros, las Bardenas Reales).


LA RUTA: hemos empezado la ruta justo al pasar Gebas, en un bar llamado “El Mirador de Gebas” junto a la carretera que va hacia Pliego justo en el ímite de los términos municipales de Alhama y de Mula. Hemos empezado a bajar por la carretera hasta el núcleo de casas siguiente y seguimos las indicaciones en este núcleo de Barranco de Gebas y Mirador de Gebas, girando a la izquierda. Debemos dejar el cementerio a nuestra derecha y seguir  hasta un cruce de caminos en el que podemos ver al final y a más altura el mirador. El otro camino baja a un nivel inferior, pero también se dirige al mirador. Nosotros seguimos rectos, hacemos unas fotos en  el mirador y seguimos dirección hacia el embalse por el camino que sale al frente. Debemos seguir siempre el camino principal.

Encontraremos una fuerte bajada y un quiebro del camino hacia el norte que debemos seguir. Cuando llegamos otra vez a la parte más alta hay más cruces de caminos, pero debemos bajar de nuevo hacia el embalse, es decir, hacia la derecha. Este camino ya no nos deja hasta el embarcadero en medio del embalse.

Estamos en el kilómetro siete y pico. Después de almorzar y contemplar la serenidad del agua, volvemos sobre nuestros pasos por el mismo camino y cuando llevamos 11,5 kilómetros, un poco antes de llegar al mirador, tomamos un camino que termina en un gran bancal de almendreros. Lo atravesamos y un poco hacia la derecha del bancal encontramos una senda que baja al cauce de la rambla de Algeciras. La seguimos en sentido ascendente cruzando varias veces su cauce por el que corre, a veces, un hilillo de agua.

Llegaremos a un camino que cruza la rambla, y lo lógico sería salir de ella subiendo hacia la derecha, pero aun hemos seguido por la rambla, aunque al no haber senda se hace difícil circular por ella por el agua, el barro y los matorrales. 

Hemos andado unos 700 metros y al llegar a una pendiente accesible, hemos remontado hacia la ladera de la derecha para encontrar entre cultivos abandonados y olivera jóvenes el camino que nos conduce hacia el caserío de Casas de Abajo, ya en la pedanía de Gebas. Una vez llegamos al asfalto, no lo dejamos hasta atravesar el núcleo rural y llegar de nuevo al punto de partida.
En total han sido 17 kilómetros realizados en algo menos de cuatro horas. Nos ha servido de base esta ruta que hemos encontrado en wikiloc, cuyo autor es HIDROSU, aunque le hemos añadido un trozo más de rambla que el que sale en la ruta, de ahí la diferencia de kilómetros.

Fotos de lo que no hemos visto: el embalse desde la presa

Vegetación de la Rambla de Algeciras

Rambla de Algeciras
Una foto preciosa del embalse donde se puede apreciar el paisaje de badlands (José Andrés Sánchez)

lunes, 7 de marzo de 2011

Sierra Espuña: Senda del Dinosaurio-Valle de Leyva-Pozos Nieve-Senda del Caracol

Día 6 de marzo de 2011. La ruta de hoy, día espléndido e ideal para una ruta de montaña como esta, el grupo HINNENI ha programado una salida a Sierra Espuña, a su parte alta. Nueve miembros del grupo hemos seguido a nuestro guía, Ginés, que nos ha llevado por unos rincones espectaculares que nos ha encantado a todos. Esta es la tercera ruta que hago por Sierra Espuña, y la verdad es que cada vez me sorprende más por su espectacularidad.

Hora de salida: 8:50
Regreso: 14:10
Descanso/almuerzo: 30 minutos
Distancia: 15 km.
Desnivel: 702 m

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
- Salimos del restaurante La Perdiz (800m) en dirección al área recreativa de La Perdiz y enseguida vemos el inicio de la Senda del Dinosaurio a la que se accede por una entrada con unos palos. Seguimos toda esta senda hasta encontrarnos con la pista. Pasamos al inicio de la senda por un puente colgante y un poco antes hemos visto la senda que termina aquí por la que volveremos ya al final de la ruta. Pasamos también por la puerta de una galería subterránea que recoge el agua que se filtra por la montaña.
- Una vez llegamos a la pista continuamos ascendiendo por ella en una larga y empinada cuesta. Pronto vamos viendo a nuestra izquierda las impresionantes paredes de Leyva. Cuando la pista hace una profunda curva, tomamos a la izquierda una senda que nos lleva hasta el collado, aunque la pista también nos lleva hasta allí. Por su puesto, la senda es más agradable vamos caminando entre bonitos ejemplares de pino rodeno, algunas encinas, sabinas, enebros, etc. pronto encontramos el primer pozo de la nieve de los muchos que nos encontraremos en esta ruta.
- Llegamos al Collado Blanco (1226 m) dando vistas a la ladera que da vistas al pueblo de Mula teniendo en primer plano Prado Llano, seguido del Barranco de Malveriche, afluente del río Mula.
- Desde el collado tomamos dirección izquierda, dejando la pista en dirección a una casa en ruinas. Por aquí la senda se divide en dos, una que se dirige hacia el Morrón Chico o de Alhama (1444 m) que vemos a lo lejos identificado por una pequeña caseta en su cima, y otra que se dirige hacia un barranco en dirección opuesta al Morrón Chico y que tiene al final una gran pineda. Se trata del barranco de los pozos de la nieve.
- En la pinada es donde nos encontramos ya un manto continuo de nieve a resguardo del sol que me calma el mono de nieve que tenía este año escaso en este meteoro atmosférico.
Al final de la pinada o pineda empiezan los pozos de la nieve. Según he leído en un libro los célebres pozos de la nieve de Sierra Espuña suman 26 construcciones a la bajada del Morrón, en la cara que da a Mula. Se encuentran en lamentable estado de ruina. Se trata más de restos arqueológicos que de edificaciones en las que durante siglos se guardaba la nieve caída en el invierno que en verano se transportaba en carros a las ciudades. Solamente hay un par de ellos que están restaurados totalmente y se pueden visitar por dentro, pero estos no los hemos visitado. Parece ser que parte de los terrenos en los que se enclavan estos pozos son propiedad curiosamente del ayuntamiento de Cartagena, que los compró a un particular con la finalidad de montar allí una residencia de carácter social.
- Tras el almuerzo efectuado en los pozos y de probar la nieve virgen que por allí había en abundancia hemos seguido subiendo por el camino que pasa por los pozos. A unos pocos metros se llega a una especie de collado desde el que se ve un llano en el que se encuentra el pozo restaurado, y al frente, el otro Morrón, el de Totana, que es el techo de Espuña con 1583 metros, ocupado por los militares.
- En este punto hemos dejado el camino por la izquierda y hemos empezado a subir monte a través hasta encontrarnos después de un rato con la cima. Aquí hemos llegado primero al Morrón de las Moscas (1502 m) con unas vistas impresionantes, tanto al frente como a nuestras espaldas. Hemos seguido por la cuerda en dirección al Morrón Chico, hasta que hemos encontrado la senda que partía del Collado Blanco y que llega al Morrón Chico sin pasar por los pozos, pero vale la pena el rodeo que hemos hecho.
No hemos llegado al Morrón Chico, porque si lo hacemos habríamos alargado casi una hora más la ruta, por lo que seguimos la senda descendente que nos llevará a la famosa Senda del Caracol. Desde aquí las vistas de las paredes de Leyva son impresionantes y la máquina de fotos echa humo de tanto hacer clic.
- Ahora ya no hay que dejar la senda después de dejar el caracol, sigue siendo preciosa con unos rastrillos, hechos a mano, verdaderamente impresionantes. Vamos rodeando el monte y llegamos a la solana y a un cortafuegos. Por aquí debemos ir bajando, dejando la senda principal que sigue hacia delante. La bajada es de aúpa y las rodillas de algunos se resienten. Esta senda que va por el cortafuegos, nos dejara en el inicio de la Senda de los Dinosaurios, a los pies casi del restaurante La Perdiz donde nos aguarda un rico “arroz a la leña”.



En la bajada por el cortafuegos hemos tenido enfrente todo el tiempo el sanatorio de tuberculosos, un edificio imponente en medio del bosque de pinos de la sierra. ¡Qué lástima que este edificio no este rehabilitado y dedicado a algún menester relacionado con el medio ambiente, o incluso como albergue u hotel. Ha tenido varias funciones a lo largo de su historia y siempre ha sido abandonado hasta encontrar otra nueva. Tal vez no lo arreglen por sus misteriosas leyendas o hechos que han ocurrido en su interior, o no. En ete enlace se explica su historia acompañado de una música “de miedo”. ¿A ver si sois valientes a leerlo todo?

SANATORIO DE TUBERCULOSOS DE SIERRA ESPUÑA



domingo, 25 de abril de 2010

Sierra Espuña: por el Barranco del río Espuña

24 de abril de 2010. Mis amigos senderistas de Cartagena me han ofrecido hoy la oportunidad de hacer una buena ruta por este Parque Natural de Sierra Espuña. Una de las masas boscosas más importantes de la Región de Murcia. Un buen día primaveral, con calorcillo ya, ha sido ideal para hacer esta ruta por el barranco del río Espuña, aunque el río, en si, no lo hemos visto. Hemos subido por una ladera del barranco (izquierdo) y hemos bajado por la otra (derecha).
El río Espuña es el más importante de los cursos de agua de esta sierra, tomando su nombre de la propia montaña. Nace en el Collado Bermejo (1.202 metros) y desciende encajonado entre los morrones y la cuerda montañosa que forman Las Cunas (también llamada desde Alhama «Peña Apartá») y la Cabezuela de los Lobos. Pasa junto a la Fuente del Sol, Fuente del Hilo y la Casa Forestal de Huerta Espuña, descendiendo a los pies del Pico de la Garita hasta el paraje de Carmona (Central eléctrica de Molinos). Finalmente desemboca en el río Guadalentín y a lo largo de sus 19 kilómetros de curso desciende unos 1.000 metros de desnivel.
Los barrancos conducen ramblas que desembocan en el río Espuña o a lo largo del perímetro de la sierra hacia los campos que la rodean. Suelen estar encajonados pero siempre habrá algún camino, senda o pista que permita el paso a través de ellos. Tras alguna lluvia torrrencial suelen llevar algo de agua o acumular grandes charcos que dan a los parajes un encanto del que los rigores del calor nos priva en otras épocas.
Los principales barrancos son: Barranco de Malvariche (lleva agua casi todo el año en su parte alta), Barranco de Enmedio, Barranco de la Hoz, Barranco de Valdelaparra, Barranco de Leiva, Barranco de Las Labores, Barranco del Gallego, etc.
Las principales ramblas son: Rambla de los Molinos, Rambla de Campix, Rambla de Lebor (ya más allá de Totana), etc.


Sierra Espuña fue y es célebre. Hoy no tanto por sus delgadas aguas o su abundancia de nieve, ambas cosas escasas como se sabe, pero sí por su diversidad ambiental, sus paisajes, su historia, sus gentes y, sobre todo, la demanda de sus pinares para el ocio. Sierra Espuña es el emblema de la naturaleza regional, posiblemente el espacio natural más visitado y conocido de esta Comunidad después del litoral.
En la segunda mitad del siglo XIX el estado de la masa forestal de Espuña es tétrico: el suelo fértil es escaso y del antiguo bosque de carrascas y pinos contados ejemplares se distribuyen por la Sierra. Las características lluvias torrenciales del clima mediterráneo imponen su dominio en forma de inundaciones, de entre las cuales se hizo famosa la acaecida en 1879, la de Santa Teresa. Los desastres de ese período actuaron como detonante de un acelerado trabajo por corregir la situación y fue así como, hacia 1891, se iniciaron las primeras tareas de repoblación forestal de Sierra Espuña. Decenas de obreros, numerosas bestias, cientos de trenques, muretes, diques, de kilómetros de sendas y caminos y, por supuesto, hoyos, surcos, semillas y plantones, sirvieron para cubrir casi 5.000 has. de bosque y matorral. Un siglo después nosotros lo disfrutamos. Una valiosa herencia con nombre propio, el de Ricardo Codorniu, aquel ingeniero de montes, incansable y firme defensor de la naturaleza, que con gran conocimiento e intuición dirigió aquellos trabajos. Gracias a él y a todos sus colaboradores, hoy Sierra Espuña es, a nivel europeo, todo un modelo de restauración hidrológico-forestal.
Información de esta web: http://servicios.laverdad.es/rutas/lse/lse_indice.htm


DESCRIPCIÓN DE LA RUTA:

Se trata de una ruta de 21,5 km, según el podómetro de Paco, que según el dice, es infalible. Se sube hasta los 800 y pico de metros de una forma muy suave, por lo que la cuesta casi no se nota. Hemos tardado algo más de cinco horas y media.

Justo a 3,7 km del restaurante “El Jarro de Oro”, en la salida de la carretera que va de Alhama a Pliego y Mula, hay un cartel de “Reserva regional de caza”. Aquí sale de la carretera en sentido descendente una pista a la izquierda que debemos tomar. Enseguida. Al llegar al llano aparcamos y vemos un ciprés al fondo. Parten tres caminos del mismo punto, debemos tomar el camino del ciprés, el primero de la derecha. (9:50 horas)



Seguimos este camino unos 600 metros, punto en el que veremos una cuesta que sale del camino a mano derecha. Debemos cogerla, es muy corta y nos lleva a la senda que ya no deberemos abandonar. Pronto veremos al fondo una torre en la cima de la montaña y llegaremos a una casa donde termina una tubería que baja de la cima de la montaña. ¡Qué cosas! Nos dijo Ramón, el guía, que se trata del agua de los canales del Taibilla. Al fondo hay una central eléctrica que aprovecha la fuerza de la caída del agua para producir electricidad. Se trata de la central de Carmona, situada en el cauce del río Espuña.

Por esta zona hemos tenido una confusión, bueno, el guía que iba despisatao, hablando. Llega un momento que la senda se convierte en camino, en dirección a unas paredes, pero no hay que coger el camino, sino que debemos seguir la senda, sin abandonar el barranco.

Llegamos a un cortafuegos, y la senda coincide por él un tramo. Vemos una bifurcación, pero se trata de la misma senda ambas.

Mas adelante vemos ya el Morrón, el que tiene las antenas. Que es la cumbre del Parque Natural con 1585 metros. Pasaremos por un rincón muy bonito, con mucha vegetación y por una zona de cipreses.

Llegamos a una pista (12:05) justo donde hay un canalillo seco, y en el fondo del barranco, el río Espuña. Seguimos subiendo por la pista, descartando un camino a la izquierda y otro a la derecha.

Llegamos a una carretera después de pasar una puerta que cierra la pista. Subimos por la carretera unos 300 metros hasta llegar al área recreativa de la Casa de Leiva (12:30). Aquí almorzamos.

Después, bajamos unos 50 metros por la carretera y cogemos una senda que sale a la derecha. A unos metros seguimos por la de la izquierda. Pasaremos dentro de un ratillo por delante del antiguo Sanatorio. Seguimos la misma dirección que traemos y enseguida gira la senda hacia la ladera de la izquierda.

Cuando cumbreamos esta ladera, cogemos la senda de la izquierda y dejamos la de la derecha. Ahora seguimos la senda de las tres señales: blanca, amarilla y roja hasta pasar por delante de un invernadero forestal. Seguimos subiendo y llegamos a la carretera de nuevo.

A unos 100 metros salimos de la carretera por la izquierda y cruzamos el canalillo de agua que recoge algunos manantiales y la escorrentía de las zonas altas. Ahora estamos en una zona confusa con la senda, pero seguimos más o menos rectos y pronto veremos un edificio que es el centro de Interpretación del Parque, junto a la carretera.

Ahora empieza la bajada. Seguimos la carretera, en sentido descendente y a un kilómetro llegamos a un collado: el Collado Ballesteros. Aquí vemos dos caminos forestales uno a cada lado. El de la derecha nos lleva a una garita. El de la izquierda es el que debemos tomar. Muy pronto llegamos a un camino que sale de esta pista a la izquierda, con una indicación de prohibido ir a más de 20 (será para las bicicletas), de tierras rojas. Este es el camino que debemos tomar.

Tenemos ahora una larga bajada por esta bonita senda. Estamos bajando por la parte opuesta a la subida, y vemos la senda muy delimitada en algunos tramos.

Llegaremos de nuevo al canal de agua que vemos por la izquierda y aquí hay una bifurcación de la senda. Debemos coger la de la izquierda y ya nos lleva hasta el final. Llegamos a las 15:30, bueno los primeros, ya que se ha alargado mucho el grupo.

Los cartageneros dieron cuenta de una buena paella en “El Jarro de Oro”, pero yo, por la hora que era opté por volverme para Jumilla.

No pongo la ruta del Google Maps, porque no la tengo muy clara. Se trata de una montaña bastante extensa, con muchas sendas y caminos y es fácil poner la que no es. Espero no perder a nadie con mis explicaciones.

Bueno, a los cartageneros los veré de nuevo el día 8 de mayo pues quieren ir a la ruta de Sierra de Salinas y a comer a Raspay. Si alguien se apunta, ya sabe...

FOTOS DE JOSÉ MARÍA