Hemos hecho la ruta cerca de 30 senderistas en animada tertulia y buen ambiente.
Hemos iniciado la marcha en la sede del grupo y hemos cruzado toda la huerta hasta la rambla del Morrón hasta la altura del Cordel de los Jinetes, una vía pecuaria, donde hemos salido de la rambla para iniciar la subida a la Peladilla. Conforme vamos subiendo, el paisaje de la vega jumillana se ve en toda su amplitud a los pies de la ciudad.
La casa majuelera es un tipo de vivienda rural típica del Altiplano. Se trata de una finca de pequeños propietarios y su nombre deriva de la importancia vinícola de la zona.
Este tipo de casa servía de morada eventual al agricultor, pero en la época de recolección se trasladaba a ella con su familia.
Mirad que bonica es esta posía que había en la chimenea de la casa, escrita por la nieta del tio Molina.
AQUELLA CASICA
En la Hoya Alta
a orilla del monte,
hay una casica
como una flor blanca
rodeada de almendros.
¡Y es tan bonica!
Sus cuatro paredes
desprenden retazos
de tiempos pasados,
de carros, de mulas,
de cargas de uva,
de vida y trabajo.
Cobija su techo…
su porche, su cuarto,
su aljibe y su cuadra,
su poyo y la chimenea
donde mi madre guisaba.
Me gusta ir a verla
porque la hizo mi abuelo,
mi abuelo Molina.
Me gusta ir a verla
porque yo en su puerta
de niña jugaba.
Me subía al monte y
desde allí cantaba.
Mi padre y mi hermano
un coche me hicieron
con un capacico
pa que yo montara.
Y con trenzas de majas
de esparto, por el caminico,
mi hermano del coche tiraba.
Hoy he vuelto a verla,
y al estar cerquica
un tumulto de emociones
sentí al verla tan linda.
Aquella casica
que hizo mi abuelo
en aquellos tiempos
rodeada de viñas,
parece una novia,
está remozada.
Me gusta ir a verla
y al pisar las piedras
que su porche guarda
fluyen a mi mente
aquellos recuerdos
que llevo muy dentro,
muy dentro del alma.
(Ana Antonia Alonso Molina
Marzo de 2001).
Salimos de la Hoya Alta y entramos en la Casa Castillo. Los almendros se convierten en viñedos, primorosamente cultivados, perfectamente labrados, escardados y cuidados, preparados para dar las uvas que nos proporcionarán esos exquisitos caldos tan famosos.
4 horas y 10 minutos de marcha, de los cuales 20 minutos han sido para descansar. 18,74 kilómetros recorridos.
Aqui podéis ver la ruta sobre el terreno:
Ver Jumilla-La Deshilla en un mapa más grande
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