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sábado, 14 de julio de 2012

CAMINANDO POR EL ARDAL.-CUCO DEL ARDAL (Jumilla)


Sierra del Buey desde El  Ardal
Día 12 de julio de 2012. Con Fracho y Roque he realizado un bonito recorrido por el paraje jumillano del Ardal. La mañana no ha sido muy calurosa ya que había blandura que se ha ido descolgando de la Sierra de Salinas y del Serral, aparte del madrugón que nos hemos pegado. A las siete ya estábamos andando.

El Ardal es una gran llanura situada al este de la ciudad de Jumilla delimitada por la Sierra del Buey por el norte, la Sierra de Enmedio al sur (¿En medio de qué? Pues situada entre el Carche y la Sierra del Buey), el término municipal de Yecla al este y los altos de las Aneguillas y el Comisario por el Oeste. Las aguas que se escurren de las montañas se concentran en el centro de la llanura formando una zona endorréica donde se suele formar una gran laguna cuando las lluvias son abundantes, cosa que por cierto no ocurre habitualmente. Dice Fracho que la última que recuerda ocurrió en 1986. El agua, cuando esto sucede suele permanecer sobre un mes hasta que termina por secarse al filtrarse en el subsuelo.

Casa Duque Ardal
Si descontamos el cultivo de hortalizas del centro de la llanura y algunas fincas de viñedos, la mayoría de los bancales están abandonados, sin cultivos, ofreciendo un aspecto de abandono. En este paraje estaba proyectado la construcción de un resort importante, que ha quedado en nada, como muchos otros: Alexia Golf.

Casa Fracho
Este paraje no posee especial belleza, pero antiguamente estaba muy poblado ya que había muchas casas, todas ellas habitadas. Muchos bancales poseen los restos de su antigua casica majuelera que era ocupada por el agricultor los días que se dedicaba a faenar sus propiedades o a la recolección. Hemos pasado por numerosas casas, casi todas ellas abandonadas en las que se aprecian las numerosas dependencias que las forman. Incluso hemos visto una ermita en la Casa de Duque Ardal y los restos de otra ermita en la que enterraron al bisabuelo de Fracho cerca de la Casa Fracho. Nos cuenta el bisnieto de aquel tal Fracho, que no lo pudieron enterrar en el cementerio de Jumilla porque murió de fiebre amarilla en la epidemia que se produjo en nuestro pueblo en los años 1811 y 1812. Su familia opto por enterrarlo cerca de la casa y para honrar sus restos, levantaron una pequeña ermita. Nos dice su bisnieto que su padre y su tío llevaron sus restos al cementerio de Jumilla sobre 1960.
Restos de la ermita
Otras construcciones que hemos visto han sido el apeadero del Ardal, dónde el Chicharra, tren de vía estrecha, hacia seis paradas diarias con dirección Jumilla o Yecla, la escuela rural del Ardal y el famoso Cuco del Ardal.
Ermita del Ardal en casa Duque Ardal
Interior de la ermita
 CUCO DEL ARDAL: En este enlace puedes ver otra entrada de este blog que habla de los cucos jumillanos, típicas construcciones rurales de nuestros campos y en la que se habla con detalle del Cuco de la Alberquilla, que se encuentra cerca del Carche.

Cuco del Ardal
 El cuco del Ardal, siguiendo la descripción de J. Molina García, en su publicación “Un habitáculo eventual en el ámbito rural jumillense: el cuco”, dice que se encuentra en el paraje denominado La Capellanía, en un suave glacis de acumulación de suave pendiente hacia el sur en las cercanías de una vía pecuaria de segundo orden. Todo el paraje del Ardal es muy pedregoso, observándose en los propios bancales y en los numerosos montones de piedra que los delimitan acumulados a lo largo de los años y con el esfuerzo de los campesinos. Estas piedras suelen ser planas, lo que facilita la construcción del cuco.
Cuco del Ardal con el sol dándole por el este
Fue construido con piedra mediana propia del lugar, recibida con barro, revocado su exterior con yeso que casi ha desaparecido. Su vano de acceso es ligeramente trapezoidal, con la base menor en el dintel que está formado por dos palos. Un pequeño ventano hacia el este y otro hacia el oeste dominan el horizonte. Sobre posterior refuerzo de yeso realizado en las jambas de la entrada aparece un grafito, repetido varias veces, con fecha de 1872, posible transcripción de anotación anterior, que también puede ser la del remiendo últimamente realizado.
Cuco visto por el este
El cuco del Ardal, alejado en solitario de casas de labor, es otro prototipo de los ubicados en el término de Jumilla, destacando su mayor altura con respecto al diámetro de la base y la perfecta terminación de la falsa cúpula. En buen estado de conservación, el dueño del terreno es Juan Guardiola Vicente, mientras que el del cuco es un aparcero descendiente de su constructor. Aunque el autor del trabajo dice que está en buen estado de conservación, no le vendría mal una reparación para garantizar su mantenimiento en años venideros y garantizar así la permanencia de estas construcciones tan peculiares.
La ruta no la describo porque la puedes hacer por donde quiera y en las direcciones que más te gusten acercándote más o menos a las sierras así como las distancias y tiempo. Lo que sí es recomendable es que en esta época se haga lo más temprano posible o dejarla para otras estaciones del año distintas del verano.
Cada bancal con los restos de su casa de labor.

domingo, 1 de febrero de 2009

El cuco de la Alberquilla

Como resultado de la excursión que hemos realizado el día uno de febrero al Barranco del Zurrior, en la Sierra del Carche, y que comento en la siguiente entrada, hemos visto el cuco de La Alberquilla.

Siempre he querido hacer alguna entrada sobre los cucos jumillanos y aprovecho esta ocasión para hacerlo.

Los cucos son unas construcciones rurales típicas de la zona de jumilla y alrededores. Su función es diversa: refugio, almacén, pajar… En cuanto al origen de la palabra, algunos estudiosos se decantan a pensar que estas construcciones se llaman cucos porque son, achaparrados, de poca altura, pequeños…
El Google este es una maravilla, y no teniendo en casa nada sobre los cucos, he decidido buscar en Internet. He encontrado un interesantísimo trabajo titulado “UN HABITÁCULO EVENTUAL EN EL ÁMBITO RURAL JUMILLENSE: EL CUCO” cuyo autor es J. Molina García que me he puesto a leer con interés. Habla de las características de estas construcciones, de su origen, de su utilidad… e incluso tiene un interesante catálogo de los 14 cucos existentes en el término municipal de Jumilla. He estado buscando el Cuco de la Alberquilla y no aparecía, lo cual me ha parecido extraño ya que este es el más importante por su estado, sus características y su vistosidad. Esto me ha hecho profundizar más hasta que he descubierto que J. Molina García llama a este cuco de La Alberquilla “CUCO DE ZACARÍAS”. A continuación os transcribo la descripción que hace Molina García del cuco:
Se encuentra al este de la población, de la que dista 17 km en línea recta, en un lugar de la pedanía de la Alberquilla situado en las cercanías del barranco del Zurrior, estribación suroriental de la Sierra del Carche.
Tiene su acceso por la carretara comarcal 3213 de Hellín a Novelda, con desvío al norte en dirección a la sierra mencionada, en el km 11, camino de carros que conduce a dicho barranco, en cuyo interior existe un pequeño manantial de agua aprovechado para abastecimiento local en ocasiones de que los aljibes de las casas de campo quedan agostados tras largos periodos de sequía. El nombre de Zurrior dado al barranco obedece al ruido que produce una salida de aire del interior de la sierra a través de una estrecha grieta.
El cuco se ubica, por tanto, en terreno abrupto, entre ramblas que discurren encajadas por lomas y cerros poblados de intenso matorral, pino, espartizal, con predios cuidadosamente aterrazados con cultivo de vides, almendros y cereales.
Para atender estos cultivos un vecino de La Alberquilla (pedanía de Jumilla poblada por familias de origen valenciano que conservan su propia cultura) llamado Zacarías, o algún antecesor suyo, cavó una cueva en un ladera de estos cerros para vivienda propia y permanente, tal como se deduce de haberla dotado no sólo de las habitaciones necesarias sino igualmente de aljibe, cuadra y pequeña bodega con su lagar, entre otras, todo en ruinas y abandonado en la actualidad. Por quedar la cueva al resguardo de los vientos, la era de trillar hubo de ser ubicada en lugar abierto, despejado, alejada de la vivienda, construyendo junto a ella el cuco con destino a pajar.
Fue levantado a piedra seca con lascas de arenisca procedentes de formaciones tableadas del Mioceno allí aflorantes, que facilitaron la proverbial maestría que caracteriza al campesinado del vecino Pinoso en el manejo de la piedra, atestiguado en tantas hormas con las que aterrazaron sus bancales en evitación de pérdida de suelo por arrastre de avenidas y aprovechamiento de estas como riego eventual.
Su destino como pajar queda atestiguado no solo por haber construido sobre la misma terraza donde se encuentra la era de trillar y a escasos metros de ésta, sino igualmente por el ingenioso sistema de vertido a su interior de la paja allí obtenida, consistente en un vertedero o embudo sobre la cumbre del cuco, cuya falsa cúpula queda abierta por un orificio circular, al que se accede desde el exterior a través de un corto corredor cubierto y, a éste, por un sistema de escalera a base de piedras escuadradas que, empotradas en la pared y sobresaliendo al exterior en una mitad, van ascendiendo en espiral, distanciadas en escalones, a partir de la base sobre la que se asienta.
Por el exterior del cuco y a ambos lados de la entrada, que es baja, adintelada con una gran losa y abocinada hacia fuera, se le han adosado dos contrafuertes, también a piedra seca, con el fin de contrarrestar la presión que desde el interior podría ejercer el sistema de cubierta, con supuesto peligro para la integridad de la construcción. El tercero de estos refuerzos que, contrapuesto en trévedes a los anteriores, debía existir en la parte trasera, no se consideró necesaria su construcción por quedar dicha parte adosada a un escalón rocoso que sobresale del terreno, del cual, a su vez, arranca la escalera, ahorrándose de este modo la ejecución de un par de escalones. En la actualidad, y al parecer recientemente, uno de estos escalones salientes se ha partido, quedando casi impracticable, conservándose en el suelo el fragmento desprendido.
El sistema de vertido abierto sobre la cumbre queda orientado hacia el este.
Dada la singularidad de tan interesante construcción, anotamos a continuación sus datos más significativos en tanto no se lleva a cabo un detenido estudio técnico por personal especializado (arquitectos del Ayuntamiento de Jumilla) en proyecto:
- Altura interior hasta el orificio de vertido: 2,55 m.
- Altura desde el orificio hasta el techo del pasillo o corredor: 0,75 m
- Espesor del techo: 0,35 m.
- Altura total exterior: 3,65 m
- Diámetro interior: 3,25 m.
- Grueso de la pared: 0,65 m.
- Orientación. S.SE.
- Cada jamba es de una sola pieza.
- Entrada: altura: 0,95 m, Ancho exterior: 0,95, ancho interior: 0,65.
- Piso interior enlosado. Construcción sólida. Conservación perfecta.
Es propiedad de Miguel Palencia Albert, odontólogo residente en Alicante, cuyo padre compró el cuco y terrenos colindantes al tal Zacarías, al que se atribuye su construcción a mediados del siglo XIX.
El cuco de la Alberquilla merece un estudio técnico adecuado y ser declarado edificio singular digno de protección oficial”
Espero que os haya parecido interesante esta descripción y si algún responsable del Ayuntamiento o del área de turismo del mismo lee esto, pedirle que lo adecenten un poco, que lo señalicen, que pongan algún panel informativo, que limpien la era, y que lo cuiden para que no se siga deteriorando, ya que aunque Molina García dice que su estado de conservación es perfecto, hemos podido comprobar desperfectos, como el del escalón y otros más.


Si queréis leer el trabajo entero podéis hacerlo copiando el siguiente enlace y pegándolo en la dirección del navegador, ya que es un documento en pdf:
dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=232863&orden=0
O también podéis poner en el Google “El cuco de la Alberquilla” y buscar el título del trabajo que os comento.